Perimenopausia: 9 cambios físicos y emocionales que pueden aparecer a partir de los 35 años

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Alteraciones en la menstruación, el descanso, el ánimo o la concentración son algunas señales de la transición hormonal previa a la menopausia. Cómo diferenciarlas de otros cuadros con síntomas similares y cuándo consultar a un especialista

Los cambios en el ciclo, el descanso, el ánimo o la composición corporal pueden anticipar la perimenopausia, una transición que suele manifestarse entre los 40 y los 50 años, aunque algunas señales pueden aparecer antes. Tener más de 35 y advertir alguno de estos síntomas, sin embargo, no confirma por sí solo el inicio de esta etapa ni debe ser motivo de preocupación anticipada.

“La perimenopausia puede comenzar varios años antes de la menopausia”, explicó a Infobae la médica endocrinóloga e investigadora clínica Laura Maffei (MN 62.441).

Por su parte, la ginecóloga especialista en climaterio Marina Galizia (MN 148.794) señaló que los cambios hormonales “arrancan unos diez años antes”, aunque remarcó que “va a depender de cada mujer, no hay una edad exacta”.

La perimenopausia es el período previo a la menopausia, cuando la producción de estrógeno y progesterona se vuelve irregular. La menopausia se confirma después de 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no haya otra causa que explique esa ausencia.

La ginecóloga integrante del equipo de No Pausa, una organización de salud integral dedicada a acompañar a las mujeres durante el climaterio, advirtió que conocer esta transición no equivale a vivir pendiente de ella: “Hay una realidad que es que la capacidad ovárica empieza a disminuir a partir de los 35, pero tampoco es bueno estar preocupada muchos años antes por lo que va a pasar”. La médica propuso “diferenciar entre informarse y preocuparse”.

Los cambios hormonales pueden afectar el ciclo, el sueño, el ánimo y el cuerpo

Una mujer sentada en una cama sostiene una taza de café en la penumbra frente a un reloj digital que marca las 23:00.La perimenopausia es la etapa de transición hacia la menopausia caracterizada por alteraciones en la producción de estrógeno y progesterona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante esta transición, “los niveles tanto de estrógeno como de progesterona empiezan a fluctuar considerablemente”, afirmó Galizia. Esas variaciones “repercuten no solo en el ciclo menstrual, sino también en el sueño, en la regulación de la temperatura corporal y en el estado de ánimo”.

Maffei coincidió en que no existe un patrón idéntico para todas. “Algunas atraviesan este período con pocas manifestaciones y otras comienzan a notar cambios en el ciclo, el descanso, el estado de ánimo o la composición corporal”, dijo.

Las especialistas destacaron que muchas señales pueden confundirse con estrés, cansancio o exigencias cotidianas. Por eso, reconocerlas no supone adjudicar cualquier malestar a las hormonas, sino registrar su persistencia, evolución e impacto en la vida diaria.

Qué señales que pueden aparecer a partir de los 35 años y conviene conocer

Una mujer sentada ante un escritorio con una computadora portátil, una libreta abierta, una taza y papeles en una oficina.El diagnóstico de la menopausia se confirma formalmente tras doce meses consecutivos sin sangrado menstrual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las manifestaciones de la perimenopausia son diversas y su intensidad puede variar de una mujer a otra. “No todos los síntomas aparecen de la misma manera en todas las pacientes”, explicó Galizia, quien advirtió que algunas pueden experimentar signos más conocidos, como sofocos o irregularidades menstruales, mientras otras solo perciben cansancio o dificultades para concentrarse. Las especialistas los enumeraron para identificarlos y evaluar cada cuadro de forma integral:

  1. Cambios en el ciclo menstrual. Períodos que se acortan o se prolongan, menstruaciones menos previsibles y variaciones en el sangrado pueden orientar una consulta. Maffei sostuvo que las “modificaciones en el ciclo menstrual” están entre las manifestaciones frecuentes. Los sangrados muy abundantes, entre menstruaciones o después de las relaciones sexuales requieren evaluación médica.
  2. Problemas para dormir. Dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos o descanso insuficiente pueden formar parte de la transición. Según Maffei, los sofocos “pueden interferir con el descanso nocturno y repercutir en el bienestar durante el día”. Galizia enumeró las alteraciones del sueño entre los síntomas de mayor frecuencia.
  3. Sofocos y sudoración nocturna. Son los síntomas vasomotores más conocidos, aunque no aparecen en todas las mujeres. Galizia los definió como “los sofocos y la sudoración nocturna” y explicó que se encuentran entre las manifestaciones que más se asocian con esta etapa.
  4. Irritabilidad, ansiedad y una respuesta distinta frente al estrés. Maffei mencionó “mayor sensibilidad emocional, irritabilidad y una respuesta distinta frente al estrés”. Galizia, a su vez, incluyó ansiedad e irritabilidad dentro de los síntomas frecuentes. Ninguna de estas manifestaciones es exclusiva de la perimenopausia: el contexto emocional y el estrés sostenido también pueden influir.
  5. Dificultad para concentrarse, olvidos o niebla mental. Galizia citó “dificultad para concentrarse o los olvidos o la niebla mental”. Pueden expresarse como problemas para sostener la atención o recordar asuntos cotidianos. El mal dormir también puede agravar estas dificultades.
  6. Cambios en la composición corporal. El descenso de estrógenos puede modificar la distribución de la grasa, con mayor tendencia a acumular tejido adiposo en el abdomen. Maffei indicó que también puede haber “una pérdida progresiva de masa muscular y cambios en el gasto energético”. Esto no significa que todas las mujeres aumenten de peso ni que ocurra del mismo modo.
  7. Dolores musculares y articulares. Galizia incluyó “dolores articulares y dolores musculares” entre los signos más frecuentes. Las molestias persistentes, con inflamación o reducción de movilidad, deben valorarse para descartar otras causas.
  8. Cambios en el deseo sexual y la lubricación. Maffei señaló que la salud sexual forma parte del proceso y que algunas mujeres pueden presentar “sequedad vaginal, modificaciones en la lubricación o en el deseo sexual”. Galizia también mencionó la disminución de la libido y la sequedad vaginal. El descanso, el estrés, el ánimo y los factores vinculares pueden incidir en estos cambios.
  9. Sequedad de la piel y caída del cabello. Galizia los mencionó como otros síntomas asociados. Por sí solos, no permiten establecer una causa hormonal, pero pueden aportar información al cuadro general.

El hipotiroidismo y el estrés pueden tener síntomas parecidos y requieren una evaluación integral

Una médica con bata palpa el cuello de una mujer sentada en una camilla, dentro de un consultorio con instrumental e ilustraciones anatómicas.El estrés crónico y el hipotiroidismo presentan manifestaciones clínicas similares a las señales iniciales del climaterio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fatiga, los cambios de peso, las alteraciones menstruales, el insomnio y los problemas de concentración tienen causas diversas. Maffei explicó que el hipotiroidismo “puede producir cansancio, cambios de peso, alteraciones menstruales, intolerancia al frío o dificultades para concentrarse”.

Galizia sostuvo que el estrés crónico puede afectar “el sueño, la memoria, la irritabilidad, el cansancio y la energía durante el día”, además de la regulación de los ciclos. Por eso, recomendó no hacer una diferenciación personal: “Lo ideal es realizar una evaluación integral”.

Para la ginecóloga, no hay que cometer “el error de atribuirle todo al estrés o a la vida o al trabajo”. Su sugerencia es identificar los síntomas nuevos o persistentes, anotarlos y llevarlos a la consulta.

Cómo se llega al diagnóstico de perimenopausia

Una mujer habla con una doctora en un consultorio médico con plantas y documentos sobre la mesa.Los médicos determinan la perimenopausia a partir del análisis clínico integral y no mediante un análisis hormonal aislado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Galizia afirmó que el diagnóstico de la perimenopausia es “fundamentalmente clínico” y se construye a partir de la edad, los síntomas, los cambios menstruales y los antecedentes personales. En mujeres mayores de 45 años con signos característicos, sostuvo, un laboratorio hormonal aislado no suele definir el diagnóstico porque los valores pueden variar mucho a lo largo del tiempo.

Maffei planteó que en los análisis pueden advertirse alteraciones en hormonas que regulan la función ovárica o ciclos en los que la ovulación no ocurre de manera adecuada. Sin embargo, remarcó: “No se trata de mirar un valor aislado, sino de evaluar ese dato dentro del contexto general y de la evolución de los síntomas”.

Las irregularidades menstruales o síntomas compatibles antes de los 40 años merecen una consulta especialmente cuidadosa, ya que puede ser necesario descartar otras causas, incluida la insuficiencia ovárica precoz.

Qué hábitos conviene sumar para llegar mejor a esta etapa

Realizar ejercicios de fuerza es muy importante en el caso de las mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)El mantenimiento de hábitos saludables a partir de los 35 años preserva el sistema metabólico, cardiovascular y óseo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dos médicas coincidieron en que los hábitos sostenidos desde los 35 años pueden ayudar a preservar la salud ósea, muscular, cardiovascular y metabólica. Galizia aclaró que el objetivo “no es frenar el envejecimiento, sino construir una base de salud”.

  • Combinar fuerza y ejercicio aeróbico. Maffei sostuvo que la actividad física tiene un papel central, en especial cuando reúne ambos tipos de entrenamiento. “Preservar la masa muscular ayuda a acompañar los cambios en la composición corporal”, afirmó. Galizia agregó que la fuerza ayuda a conservar la funcionalidad y cuidar los huesos.
  • Sostener una alimentación equilibrada. La ginecóloga recomendó priorizar proteínas, verduras, frutas, cereales, legumbres y frutos secos, y evaluar el aporte de calcio y vitamina D según las necesidades individuales. Maffei destacó una alimentación adaptada al gasto energético, con proteínas suficientes para preservar la masa muscular.
  • Cuidar el descanso. Galizia propuso higiene del sueño: horarios regulares, menos exposición a pantallas antes de acostarse y una rutina que facilite bajar el nivel de activación. Maffei incluyó el descanso adecuado entre las herramientas para acompañar esta transición.
  • Gestionar el estrés. Galizia recomendó no normalizar el agotamiento y buscar estrategias personales, como psicoterapia, yoga, actividades recreativas o salidas con amigos. “La gestión del estrés” puede mejorar el descanso y reducir el cansancio diario, indicó.
  • Evitar el tabaco y moderar el alcohol. Galizia señaló que el cigarrillo es un factor de riesgo cardiovascular y óseo, por lo que aconsejó el cese tabáquico. También planteó minimizar el consumo de alcohol.
  • Mantener controles preventivos. Maffei afirmó que los controles médicos permiten anticiparse a factores de riesgo. Galizia propuso un chequeo integral y sostuvo que vale la pena consultar aun antes de los síntomas típicos para recibir orientación preventiva.

En qué casos se recomienda la terapia de reemplazo hormonal

Mujer de 45 años, vestida con camisa gris, se aplica un parche circular blanco en el abdomen en un consultorio ginecológico con luz natural.Los especialistas reservan la terapia de reemplazo hormonal para pacientes con afección severa en la calidad de vida o riesgo de osteoporosis. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Maffei explicó que durante la perimenopausia la terapia hormonal de reemplazo “no suele ser la indicación habitual”, porque todavía hay actividad ovárica.

Según cada caso, pueden indicarse anticonceptivos para regularizar ciclos u otros tratamientos.

Galizia consideró que la terapia hormonal es una herramienta relevante cuando los síntomas afectan de forma marcada la calidad de vida. También señaló que puede evaluarse ante factores de riesgo, como osteoporosis, aunque insistió en que el abordaje debe ser individualizado y considerar beneficios, riesgos y contraindicaciones.

“Cuanto antes lo podamos hablar, compartir y hacer la consulta, mejor nos vamos a sentir”, afirmó Galizia.

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