Los insultos del libertario a Sánchez ensuciaron posicionamientos de la campaña del jefe del PP, Alberto Nuñez Feijóo y del líder de Vox, Santiago Abascal. Los motivos del enojo del rey Felipe.
La incursión de Javier Milei en la campaña electoral de España, con su accidentado desembarco en Madrid, esta semana, terminó complicando a sus aliados de la derecha del PP y la ultraderecha de Vox. El país ibérico tendrá elecciones a finales de noviembre y las dos expresiones opositoras se juegan todo para desalojar del poder a Pedro Sánchez.
En el Partido Popular la irrupción de Milei insultando a Sánchez y a los periodistas que cubrían su vista, fue un problema. Un importante dirigente del PP confirmó a LPO que el descontrol del presidente argentino terminó opacando -de manera negativa- la propuesta en materia de vivienda que el titular del partido, Alberto Núñez Feijóo, había preparado con esmero para presentar este mismo miércoles en Sevilla.
El acceso a la vivienda está en el epicentro de la campaña española y Feijóo viajó a Andalucía con un cálculo realista: es una de las comunidades autonómicas donde esta carencia se ubica en primer lugar en los sondeos de opinión.
Felipe González le pegó a Milei: “Si sigue viniendo a España va a ganar Pedro Sánchez”
Los arrebatos iracundo de Milei opacaron todo ese despliegue, y concentraron la agenda en la pelea del argentino y Pedro Sánchez, que no podía creer el regalo que le caía del cielo, en medio de los graves problemas de su gobierno. Sánchez aprovechó para burlarse de Milei con una canción de Lali Espósito y recordarle que España es la economía europea que más crece, mientras que la Argentina libertaria se hunde en la recesión.
Para colmo, la foto de Milei con la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, genera anticuerpos en la conducción del PP. Es conocida la histórica tensión entre Feijóo y la madrileña, que insiste en correr al partido de la centroderecha a la extrema derecha.
El viaje también fue incomodo para la monarquía. Milei, ante lo periférico de su agenda, buscó una reunión con Felipe VI pero desde la Casa Real le informaron de una histórica tradición de la política ibérica: los reyes solo reciben a aquellos jefes de estado que también son recibidos en el Palacio de Moncloa, sede del Ejecutivo español. Es decir, lo mandaron a hablar con su enemigo, Pedro Sánchez.
El problema principal fue más allá de cuestiones de agenda: la Corona ha realizado un gran esfuerzo para que la presidenta de México Claudia Sheinbaum acuda a la cumbre Iberoamericana de Madrid, a inicios de noviembre. Ahora temen que los dichos de Milei terminen de convencerla de no asistir, especialmente, si el presidente argentino concurre.
Para Sheinbaum, acudir implicaría un compromiso político con un país que tuvo diferencias con Andrés Manuel López Obrador, quien dejo las relaciones bilaterales en España “en pausa”. A ese antecedente, se agregaría la posibilidad de ser un blanco de la verborragia del presidente sudamericano.
Sheinbaum es la presidenta latinoamericana con mayores índices de aprobación y Milei está al final de la tabla, no tiene mucho sentido regalarle ese escenario, evalúan algunos dirigentes del oficialismo en México.
De hecho, desde la Cancillería mexicana no han terminado de confirmar la presencia de Sheinbaum en la Cumbre, pero el antecedente de esta semana no contribuye, porque Sheinbaum además tiene previstos viajes a China y, probablemente, al G20 en Miami.
Para España la presencia de la mandataria mexicana es clave en términos económicos: sus empresas constituyen un stock de 70.000 millones de dólares de inversión en el país norteamericano, solo por detrás de Estados Unidos. A esto se suma el reciente acuerdo comercial modernizado entre México y la Unión Europea.
Consultado por la prensa española, Milei dijo no estar seguro de que asistirá, pero, en la Casa Real, ya lo tienen como una presencia segura.
Finalmente, el viaje tampoco tuvo buena recepción en Vox. Santiago Abascal, hombre fuerte del partido de derecha, se fue a hacer campaña a Galicia y Asturias en un cálculo similar al del PP: mostrarse con Milei, cuya popularidad en Argentina también está herida, podía contribuir a elevar las chances del socialismo de cara a noviembre, algo que, según las principales encuestadoras, luce casi imposible. Salvo que Milei siga visitando España, según vaticinó nada menos que Felipe González, un crítico incasable de Sánchez.

