Doris Adriana Niño era fanática de Diomedes Díaz y había iniciado una relación con él. La primera autopsia habló de una sobredosis, pero un segundo estudio determinó que había sido asesinada.
En Colombia, Diomedes Díaz era mucho más que un cantante. Fue una de las máximas figuras del vallenato, un género musical popular de ese país, y durante décadas reunió a miles de seguidores. Sus fanáticos se hacían llamar “diomedistas” y sus canciones formaban parte de la cultura popular local.
En 1997, una de esas admiradoras era Doris Adriana Niño, una joven de 27 años que vivía en Soacha, cerca de la ciudad de Bogotá. Sin embargo, su vínculo con el artista ya había dejado de ser el de una fan con su ídolo: ambos se conocían desde hacía tiempo y habían mantenido una relación.
En la noche del 14 de mayo de ese año, Doris salió de su casa para encontrarse con Diomedes. Según la reconstrucción del caso, los escoltas del cantante fueron a buscarla y la llevaron hasta el departamento del músico, pero ella nunca volvió.
Una muerte misteriosa
El cuerpo de la joven fue encontrado a la mañana siguiente, al costado de una ruta en las afueras de Tunja, en el departamento colombiano de Boyacá. Unos campesinos habían visto cómo un auto se detenía en la zona y un hombre arrojaba desde allí el cuerpo de una mujer.
La víctima todavía no tenía nombre. Al día siguiente, Medicina Legal realizó la autopsia como NN y ordenó que fuera enterrada en una fosa común. En el lugar la registraron con el nombre de “Sandra”, porque un grupo de mujeres de la zona creyó reconocerla como una compañera que había muerto.
Con ayuda de un sacerdote, las mujeres consiguieron retirar el cuerpo y darle sepultura en un cementerio de Bogotá. Mientras tanto, la familia de Doris Adriana continuaba buscándola sin saber qué había ocurrido con ella.
La clave apareció casi un mes después. El 10 de junio, Rodrigo Niño, el hermano de Doris, llevó fotos de la chica al programa de televisión Historias Secretas para pedir ayuda para encontrarla. El sacerdote que había participado del entierro de “Sandra” vio las imágenes y advirtió que podía tratarse de la misma mujer a la que habían sepultado.
Dos días después, el cuerpo fue exhumado y Rodrigo pudo identificarla formalmente: la mujer enterrada como NN era Doris Adriana Niño.
A partir de entonces, la investigación comenzó a reconstruir sus últimas horas y también avanzó sobre la causa de muerte. En agosto, los peritos informaron que la joven había muerto por un paro cardiorrespiratorio provocado por una sobredosis de cocaína. Según el informe, el fallecimiento había ocurrido alrededor de las 3 de la madrugada del 15 de mayo.
Sin embargo, la familia de Doris no creyó esa versión y aseguró que ella no consumía drogas. Además, había una contradicción que los investigadores debían resolver: Diomedes y otras personas habían declarado que Doris había salido viva del departamento del cantante cerca de las 5 de la mañana, mientras que el informe forense ubicaba su muerte unas dos horas antes.
También había que explicar cómo la joven había terminado a más de 100 kilómetros de Bogotá, quién había trasladado su cuerpo y qué había ocurrido durante las horas que pasó en el departamento de Diomedes.
Una nueva investigación
En el año 2000, la causa todavía tendría otro giro: una nueva evaluación forense descartó la sobredosis como causa principal y determinó que Doris había muerto por asfixia mecánica. Ese cambio fue determinante para la investigación que terminó llevando a Diomedes Díaz a la cárcel.
El resultado llevó a los investigadores a reconstruir nuevamente lo ocurrido aquella noche en el departamento de Diomedes. La Justicia determinó que el cantante había ejercido fuerza sobre Doris durante un episodio en el que le tapó la boca y la nariz. Esa acción le provocó la muerte.
Los jueces, sin embargo, concluyeron que no había existido intención de asesinarla. Por ese motivo, Diomedes fue condenado por homicidio preterintencional, una figura aplicada cuando una persona provoca un resultado más grave que el que buscaba causar.
La investigación también alcanzó a otras personas que estaban vinculadas con el cantante. Dos de sus escoltas fueron condenados por su participación en los hechos posteriores a la muerte. Uno de ellos quedó involucrado en el traslado del cuerpo de Doris hasta la zona donde finalmente fue abandonado.
La condena al ídolo
La situación judicial del cantante tuvo otro capítulo cuando se fugó mientras cumplía una medida de detención domiciliaria. Diomedes permaneció más de dos años prófugo. Finalmente, en septiembre de 2002 se presentó ante las autoridades y quedó detenido en una cárcel de Valledupar.
En 2001 había recibido una condena inicial de 12 años y seis meses de prisión. Sin embargo, durante los años siguientes hubo distintas decisiones judiciales que modificaron el tiempo que debía cumplir.
Finalmente, la pena quedó establecida en seis años y seis meses. Diomedes obtuvo la libertad condicional en noviembre de 2004, después de haber pasado alrededor de 32 meses en prisión, con reducciones y beneficios contemplados por la Justicia colombiana.
Diomedes continuó con su carrera después de recuperar la libertad y mantuvo su enorme popularidad en Colombia. Murió el 22 de diciembre de 2013, a los 56 años, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

