En el marco de una acción de amparo presentada por familias de pacientes con patologías de alta complejidad cuyos tratamientos en el Hospital Italiano fueron suspendidos por falta de pago del InSSSeP, el abogado Sebastián Ferreyra Negri solicitó al Superior Tribunal de Justicia que resuelva el caso con celeridad. Advirtió un deterioro en la salud de los pacientes y en la economía de las familias que deben costear consultas particulares y medicación esencial.
“Estado crítico”, fue la expresión que utilizó el abogado, Sebastián Ferreyra Negri, en su escrito ante el Superior Tribunal de Justicia. Fue al exponer la desesperante realidad que atraviesan familias de niños, niñas y adolescentes con patologías severas a quienes el InSSSeP interrumpió sus respectivos tratamientos en el Hospital Italiano por falta de pago.
La reciente denuncia, enmarcada en una acción de amparo presentada durante la feria judicial, exige una sentencia urgente ante lo que describen como un daño “actual, grave e irreparable” provocado por la falta de servicios del Instituto de Seguridad Social, Seguros y Préstamos (InSSSeP).
El escrito, al que accedió LITIGIO, detalla que estos pacientes padecen cuadros de parálisis cerebral, encefalopatías crónicas y epilepsia farmacorresistente. Al no contar con la cobertura en las instituciones donde los menores venían realizando sus tratamientos desde hace años, las familias se han visto obligadas a recurrir a la solidaridad de la comunidad.
Para costear consultas particulares y medicación esencial, las madres y padres deben organizar rifas, bonos contribución y ventas de comida. La denuncia sostiene que los centros de salud “conveniados” por la obra social no cuentan con las especialidades requeridas para tratar estos casos de alta complejidad.
Los abogados patrocinantes, Ferreyra Negri y Francisco Benítez Bony, adjuntaron pruebas audiovisuales “altamente sensibles” que muestran el retroceso en la salud de los menores. En dichos registros, médicos tratantes dejan constancia de las consecuencias directas del abandono del InSSSeP.
El petitorio ante el STJ es contundente: se solicita que se garantice de forma inmediata la cobertura integral de todos los tratamientos y que se dicte una sentencia urgente para proteger la vida de los amparistas.
“Omisivo e ilegítimo”
Cabe recordar que, durante la feria judicial, la familia de once niños, adolescentes y jóvenes con patologías de alta complejidad recurrieron a la Justicia para obligar al InSSSeP a mantener sus respectivos tratamientos en el Hospital Italiano, los cuales se vieron suspendidos por falta de pago de la obra social chaqueña.
Ferreyra Negri fue el encargado de presentar una acción de amparo ante el Superior Tribunal solicitando que ordene a la obra social la cobertura integral, de manera pronta y gratuita de los tratamientos correspondientes en cada caso, en la institución de Buenos Aires.
En simultáneo, pidió que se declare la inconstitucionalidad y arbitrariedad del accionar “omisivo e ilegítimo” del InSSSeP, en tanto incumple con su obligación de brindar una cobertura integral, continua y adecuada, vulnerando derechos consagrados en la Constitución Nacional, tratados internacionales de jerarquía constitucional, leyes nacionales y normativa específica en materia de salud. Además, en tanto se resuelve el amparo y ante la emergencia humanitaria del caso, solicitó medidas de protección urgentes.
Entre los pacientes está M.V.P., de 6 años, que tiene una grave enfermedad intestinal que lo obligó a pasar por varias cirugías y a vivir con una parte muy reducida de su intestino. Además, sufre epilepsia severa, con crisis frecuentes que requirieron internaciones, infecciones reiteradas y problemas de coagulación. Necesita controles permanentes en un centro especializado.
También se encuentra I.A.A., de 4 años, con un trastorno neurológico que afecta su desarrollo desde muy pequeño. Tiene serias dificultades motrices, retraso madurativo y depende casi por completo de asistencia para las actividades diarias. Requiere atención continua de distintos especialistas.
En el caso de A.C., de 6 años, este año fue diagnosticada con una malformación en la base del cráneo que le provocó episodios de debilidad y parálisis facial. Debió ser operada de urgencia para evitar daños mayores. Además, tiene pérdida auditiva en ambos oídos y podría necesitar audífonos.
La situación de G.C., de 14 años, es una de las más delicadas. Padece síndrome de Angelman y sufre alrededor de 50 convulsiones por día. Tiene parálisis, escoliosis y un retraso madurativo severo. Se alimenta por sonda y cuenta con un estimulador para intentar controlar las crisis, pero continúa con episodios prolongados que ponen en riesgo su salud.
Por su parte, F.M., de 10 años, nació con una malformación en la columna que fue operada a las pocas horas de vida. Luego desarrolló hidrocefalia y necesitó la colocación de una válvula para drenar líquido del cerebro, que más tarde debió ser revisada.
El listado incluye a G.N., de 23 años, con síndrome de Williams y toxoplasmosis congénita. Actualmente enfrenta un agravamiento de la infección que afecta sus ojos y requiere tratamiento específico.
También está B.R., de 14 años, con una alteración genética que le provoca una epilepsia muy difícil de controlar y discapacidad intelectual severa. Aunque recientemente le colocaron un estimulador, aún sufre crisis que le provocan caídas y lesiones.
El caso de L.R., de apenas 5 meses, es especialmente delicado. Sufrió un ACV y convulsiones, y los estudios detectaron lesiones cerebrales, un problema congénito en la columna y una hidrocefalia grave. Fue operado y continúa con controles y tratamiento permanente.
En adultos, J.M.S., de 28 años, padece epilepsia severa desde la adolescencia, luego de una inflamación cerebral autoinmune. Actualmente tiene distintos tipos de crisis, algunas generalizadas y otras episodios que se repiten varias veces al mes.
Por último, F.S., de 21 años, tiene una enfermedad genética que lo predispone fuertemente al cáncer de colon. Fue operado para reducir ese riesgo, pero necesita controles endoscópicos cada seis meses porque siguen apareciendo pólipos. Además, tiene un solo riñón por un tumor que padeció en la infancia, lo que obliga a un seguimiento médico constante y especializado.
“Paralización del tratamiento”
“Todos los aquí litigantes están sufriendo, lisa y llanamente, la paralización total del tratamiento médico de sus hijos”, señaló Ferreyra Negri en la acción de amparo. “No se trata de una demora administrativa ni de un trámite menor: hablamos de tratamientos de alta complejidad, imprescindibles para la salud y la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes, todos de ellos con discapacidad y con Certificado Único de Discapacidad. Ellos sólo pueden ser atendidos en el nosocomio de alta complejidad de la Ciudad de Buenos Aires: el Hospital Italiano”, remarcó.
El abogado recordó que todos esos turnos, estudios y tratamientos no fueron autorizados por el área de autorizaciones del nosocomio porteño porque el InSSSeP fue dado de baja como obra social prestadora, debido a una deuda impaga que se niega a cancelar.
“Frente a esta situación crítica, el InSSSeP adopta una postura insensible e improcedente: en lugar de pagar lo que debe y restablecer la cobertura, pretende derivar a los pacientes a otros nosocomios, que no cuentan con los médicos tratantes multidisciplinarios, no tienen los equipos especializados necesarios y no garantizan continuidad terapéutica”, sostuvo.
Esta decisión, remarcó Ferreyra Negri, rompe los tratamientos en curso, expone a los pacientes a retrocesos graves y los coloca en un riesgo para su salud física y emocional. “No son paquetes que se derivan. Son pacientes con derechos”, remarcó.
Recordó que la Ley 26.529 de Derechos del Paciente, en su artículo 2, inciso “e”, reconoce el principio de autonomía de la voluntad, que implica su derecho a decidir con quién quiere tratarse y con quién no. “No pueden ser usados como variable de ajuste de una deuda que el Estado se niega a pagar”, sentenció.
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