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La política que no vio: la salud visual, postergada en el interior del Chaco

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En esta columna de opinión, la óptica contactóloga y empresaria María Liz Ramírez advierte que la falta de acceso a anteojos en el interior del Chaco no responde a la ausencia de recursos, sino a la falta de decisión política. Señala que existieron propuestas viables y trabajo territorial que fueron ignorados por el Estado. Mientras tanto, jubilados y trabajadores sin cobertura siguen pagando el costo de una salud visual postergada.

Por María Liz Ramírez*

En el interior del Chaco, la salud visual no es una problemática desconocida ni reciente. Tiene rostro, edad y territorio. Jubilados, docentes y trabajadores sin cobertura continúan sin acceso a anteojos en localidades como Puerto Tirol, Colonia Popular, Laguna Blanca y Makallé, no por falta de diagnóstico, sino por falta de decisión política.

El argumento oficial se repite: no hay recursos. Sin embargo, esa explicación pierde fuerza cuando se observa que las soluciones existieron antes que las excusas. Hubo propuestas concretas, viables, con logística, producción y conocimiento real del territorio, pensadas para llegar justamente a esas comunidades donde el Estado no logra sostener presencia. No se trató de ideas improvisadas ni de voluntarismo. Se trató de trabajo. Aun así, no fueron tomadas.

Ahí aparece el punto más incómodo: el problema no fue económico. Fue político. El sí o el no dependió exclusivamente del gobierno de turno. Se eligió no escuchar.

Incluso frente a esa ausencia, desde el sector privado local se realizaron donaciones solidarias en el interior, de manera responsable y silenciosa. Un gesto necesario, pero claramente insuficiente. Porque cuando la demanda es amplia, constante y estructural, la caridad solo deja en evidencia el límite: no puede reemplazar a una política pública.

Si una pyme puede llegar parcialmente a estas localidades, la pregunta es inevitable: ¿por qué el Estado no puede articular de manera sostenida con quienes conocen el territorio y están dispuestos a resolver? Ignorar esas capacidades no ahorra recursos; posterga derechos.

Gobernar también es saber escuchar. Cuando se decide no hacerlo, el costo no es abstracto ni político: lo paga la gente que sigue sin poder ver. La salud visual no necesita más anuncios. Necesita decisión. Y hoy, esa decisión sigue ausente.

 

*Óptica contactóloga MP.: 18.482 / Empresaria

 

Revista Litigio

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