Unos 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para participar de unos comicios marcados por la guerra en Gaza, las críticas al Gobierno y una fuerte disputa con el centrista Gadi Eisenkot.
Israel comenzó a votar este martes en las primeras elecciones desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en una jornada que podría definir el futuro político del primer ministro Benjamin Netanyahu, después de tres años de guerras regionales y una creciente división interna.
Los comicios se desarrollan con la seguridad como principal preocupación y con encuestas que anticipan una disputa ajustada entre el actual mandatario y el centrista Gadi Eisenkot.
Los centros de votación abrieron a las 7 de la mañana (hora local) y permanecerán habilitados hasta las 22. Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados para sufragar, entre ellos más de un millón de jóvenes que participarán por primera vez de una elección nacional.
La votación llega en un momento especialmente delicado para Israel, que enfrenta un creciente aislamiento internacional por su campaña militar en Gaza, la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.
Al mismo tiempo, el país experimentó un marcado giro hacia la extrema derecha y el nacionalismo religioso durante los últimos años.
“Creo que es una de las elecciones más importantes en la historia del Estado de Israel”, aseguró a la agencia AFP Uriel Brandler, un agente inmobiliario de 58 años, en Jerusalén.
“El país definitivamente necesita un cambio para mejor en todos los aspectos”, agregó.
Netanyahu enfrenta una elección decisiva después de 19 años en el poder
A sus 77 años, Benjamin Netanyahu busca prolongar su trayectoria como el primer ministro que más tiempo gobernó Israel, con 19 años no consecutivos al frente del Ejecutivo.
El mandatario centró su campaña en la seguridad nacional y destacó su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como uno de sus principales activos políticos.
Desde los ataques del 7 de octubre de 2023, Israel desarrolló una serie de operaciones militares que devastaron Gaza, ocupó el sur del Líbano y bombardeó a Irán con apoyo estadounidense.
En paralelo, el territorio israelí fue blanco de ataques de Irán, Hamás, el movimiento libanés Hezbolá y los combatientes hutíes de Yemen.
Pese a las críticas, Netanyahu conserva el respaldo de una parte del electorado que valora su experiencia frente a las amenazas externas.
Zipporah Bennett, una jubilada de 85 años, explicó que votaría por el primer ministro “porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles”.
“Tiene todo el apoyo del gobierno estadounidense”, sostuvo, y agregó: “Creo que es un hombre sin miedo de actuar”.
Sin embargo, uno de los principales cuestionamientos contra Netanyahu es su negativa a asumir la responsabilidad política por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamás, considerados los más mortíferos de la historia de Israel.
También enfrenta críticas por la influencia de los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos dentro de la coalición que lo llevó nuevamente al poder en diciembre de 2022.
Entre los puntos de mayor tensión aparece la resistencia de los sectores religiosos a incorporar al servicio militar a los estudiantes judíos ultraortodoxos, en momentos en que las Fuerzas Armadas necesitan reforzar su personal.
Quién es Gadi Eisenkot, el principal rival de Netanyahu, y qué puede pasar después de las elecciones
El principal adversario del primer ministro es Gadi Eisenkot, un exjefe militar de 66 años que encabeza el partido Yashar y representa a un bloque informal de fuerzas políticas que van desde la derecha hasta la centroizquierda.
Aunque tiene una extensa trayectoria militar, Eisenkot es relativamente nuevo en la política partidaria y construyó su campaña sobre una imagen de moderación y un estilo distante del de Netanyahu.
Una de sus principales promesas es crear una comisión independiente que investigue los errores de seguridad que hicieron posibles los ataques del 7 de octubre de 2023, una iniciativa que el actual Gobierno evitó impulsar.
En política exterior, Eisenkot se opone a la creación de un Estado palestino y respalda los asentamientos israelíes, aunque prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada.
Las últimas encuestas muestran una competencia muy ajustada entre ambos dirigentes, sin una ventaja clara que permita anticipar quién podrá formar el próximo Gobierno.
Un factor determinante podría ser el papel de los partidos de mayoría árabe, que representan a una población equivalente al 21% de los habitantes de Israel.
Ni Netanyahu ni Eisenkot manifestaron públicamente su intención de establecer alianzas con esas fuerzas, pero sus legisladores podrían resultar decisivos para alcanzar una mayoría parlamentaria.
El Parlamento israelí, conocido como Kneset, tiene 120 bancas. Para controlar la cámara y sostener un Gobierno se necesita una mayoría de al menos 61 escaños.
Como es poco probable que un solo partido alcance esa cifra, el resultado podría abrir un período de negociaciones para formar una coalición.
Los resultados definitivos podrían demorar varios días y las conversaciones entre los partidos podrían extenderse durante semanas o incluso meses.
Si ninguna fuerza consigue reunir los apoyos necesarios, Israel podría quedar nuevamente ante la posibilidad de convocar a otras elecciones.
Así, la votación de este martes representa mucho más que una competencia entre Netanyahu y Eisenkot: pondrá a prueba el respaldo de la sociedad israelí al rumbo político y militar que tomó el país después del 7 de octubre de 2023.

